75ª Asamblea General Extraordinaria de la CEI – Roma, 22-25 noviembre de 2021 – Comunicado final

«¿Cómo se realiza hoy en mi Iglesia local o en la realidad eclesial que se me ha confiado este “caminar juntos” que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio conforme a la misión que se le ha confiado? ¿Cómo se realiza hoy en nuestra colegialidad episcopal este “caminar juntos” que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio conforme a la misión que se le ha confiado?». Estas son las dos preguntas inspiradas en el interrogante fundamental del Sínodo Universal que han servido de fondo a los trabajos de la 75ª Asamblea General Extraordinaria de la Conferencia Episcopal Italiana, celebrada en Roma (en el Ergife Palace Hotel) desde el 22 al 25 de noviembre de 2021. Bajo la guía del Cardenal Presidente Gualtiero Bassetti, la asamblea se inauguró con un encuentro reservado con Papa Francisco.
El aprecio con el que se acogió la introducción del Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana fue confirmado por las intervenciones y las intuiciones con las que los Pastores subrayaron su preocupación por una situación social y ambiental que corre el riesgo de penalizar sobre todo a los jóvenes y a los más débiles, así como la invitación a hacer del Camino Sinodal una ocasión de encuentro y de escucha para todos, en particular para los que viven con dificultades la pertenencia eclesial o están desilusionados. En este sentido, la división de los obispos en “grupos sinodales” ofreció la posibilidad de compartir fraternalmente las perspectivas del servicio pastoral en sus propias comunidades y de una colegialidad más amplia. Fue un verdadero ejercicio de sinodalidad practicado y vivido en la comunión del ministerio episcopal, que permitió comprender en profundidad el valor de la narración de las propias experiencias: el Señor está presente en la vida personal y comunitaria.
Entre los momentos significativos cabe destacar la intervención del Cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo de los Obispos, que ilustró el camino sinodal que llevará a la celebración del Sínodo de los Obispos en octubre de 2023.
Otras comunicaciones se refirieron a la reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico, a la adaptación de las Directivas y de las normas para los seminarios de la CEI a la luz de la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, al Sovvenire, al 50º aniversario de Caritas Italiana y al centenario de la Universidad Católica del Sacro Cuore (Sagrado Corazón).
En la reunión participaron el Nuncio Apostólico en Italia, Mons. Emil Paul Tscherrig, 212 miembros y 16 obispos eméritos, algunos representantes de presbíteros, religiosos y religiosas, de los Institutos seculares y de la Consulta Nacional de Agregaciones Laicales.
Al margen de la asamblea, se reunió el Consejo Permanente que aprobó el mensaje de la Comisión Episcopal para el Ecumenismo y el Diálogo para la 33ª Jornada de profundización y desarrollo del diálogo entre católicos y judíos (17 de enero de 2022); reconoció a nivel nacional la Asociación Italiana de Profesores de Historia de la Iglesia como asociación privada de fieles, aprobando sus estatutos; recibió una actualización de los trabajos realizados luego de la publicación de las tres Instrucciones de la Congregación para la Educación Católica sobre la afiliación, agregación e incorporación de los Institutos de estudios superiores (8 de diciembre de 2020). Por último, realizó una serie de nombramientos.
 
En diálogo con Papa Francisco
El encuentro reservado con Papa Francisco abrió los trabajos de la 75ª Asamblea General Extraordinaria celebrada en Roma desde el 22 al 25 de noviembre. El diálogo, que duró algo menos de dos horas, versó sobre el estilo con el que se debe vivir en este tiempo, marcado por las dificultades y, al mismo tiempo, por las numerosas oportunidades que ha abierto el camino sinodal. Los desafíos, siempre nuevos, interpelan la conciencia de la Iglesia y exigen una mayor conciencia de la misión, del servicio pastoral y de la corresponsabilidad de todos los bautizados. La cercanía, la atención, la escucha y la acogida son los rasgos que Papa Francisco ha vuelto a señalar y que deben ser la tarjeta de presentación de las comunidades cristianas. Rasgos que deben manifestarse, en primer lugar, en la vida de los Pastores, llamados a ser imitadores del Buen Pastor representado en el depliant con las “Bienaventuranzas del Obispo” entregada por el Papa a todos los Obispos presentes.
 
Escucha recíproca y colegial
La Asamblea General Extraordinaria tuvo como eje principal la reflexión sobre el Camino sinodal, que se concretizó en un verdadero ejercicio de sinodalidad entre los Obispos. De hecho, se dedicó mucho tiempo al trabajo en los “grupos sinodales”, que dieron la posibilidad de compartir fraternalmente la perspectiva del servicio pastoral en sus propias comunidades y una colegialidad más amplia. También fue una oportunidad para que los Pastores pudieran escucharse y dialogar sobre los itinerarios para realizar en sus territorios, en armonía con cuanto solicita la Secretaría General del Sínodo de los Obispos y en línea con el trazado quinquenal propuesto por la Conferencia Episcopal Italiana.
Surgió con fuerza la necesidad de abandonar cualquier autorreferencialidad, favoreciendo la participación de los laicos y la escucha atenta de todos los bautizados, especialmente de los que no asisten o tienen adormentado el fuego del Bautismo. Retomando la invitación final contenida en la Introducción del Cardenal Presidente, los Obispos destacaron la importancia de abrir el corazón y los oídos a quienes, por diversas razones, han quedado al margen de la vida eclesial. Ante las heridas que las personas llevan en su piel, la Iglesia está llamada a mostrar su rostro misericordioso. Pero para ello es necesario ponerse en camino, compartir las dificultades del viaje, hacer silencio para dar voz a cuanto el “Pueblo de Dios” quiere decir. El tiempo actual, se reiteró, es el tiempo del coraje y de la profecía, fundamental para colmar aquella distancia que separa el Evangelio de la vida y para reavivar la esperanza, en una sociedad que corre velozmente y que a menudo deja atrás a los más débiles, que se somete al encanto cambiante de la moda, que habla nuevos lenguajes y hace del individuo su centro. El desafío que nos ha confiado el Papa, recordaron los Obispos, es el de una amplia escucha, abrir la consulta de esta primera parte del Camino sinodal también al exterior; seguramente que no todos participarán, pero todos deben sentirse invitados. Si cada agente pastoral, obedeciendo a la creatividad del Espíritu, se convierte en moderador de un grupo sinodal en el territorio, en los diferentes ambientes donde las personas viven, se encuentran, se cuidan, estudian y trabajan, será realmente una amplia experiencia de sinodalidad.
 
 
Camino sinodal y conversión pastoral
El Camino sinodal – es la esperanza de los Obispos – debe convertirse en una ocasión propicia para una conversión personal y comunitaria, conditio sine qua non para dar nuevamente la linfa al anuncio y el vigor a un tejido eclesial y social árido y viejo. Se trata de establecer un nuevo tipo de escucha, de inventar algo original, que antes no existía o que existía esporádicamente, de dar espacio a la creatividad de cada persona, de activar caminos que apunten a la comunión: con el pobre, con el extranjero, con quien está desorientado, con quien siente rabia, con quien no cree o perdió la fe, con quien tiene fe sólo en la ciencia, con quien se siente lejos, con quien profesa otra religión o pertenece a otra tradición cristiana. Asimismo, en línea con lo dicho por el Cardenal Presidente, los Pastores coincidieron en la necesidad de no descuidar la escucha de los presbíteros, de los órganos de participación, de los grupos de agentes pastorales (catequistas, ministros, operadores de la caridad, animadores litúrgicos, asociaciones y movimientos). Si por un lado los entusiasmos fáciles o las decepciones del pasado pueden obstaculizar el camino, por el otro lado la memoria agradecida ayuda. El Camino sinodal de las Iglesias en Italia, se señaló, no parte de cero, es un camino de completamiento de la recepción de la eclesiología del Concilio Vaticano II: la reflexión de las últimas décadas y los documentos conciliares son un faro que sigue iluminando los primeros pasos dados y los que se darán. En las últimas semanas, dijeron los Obispos, surgió de las Iglesias locales una riqueza excepcional de iniciativas y de ideas para el Camino sinodal. Las páginas web de las diócesis lo atestiguan. El inicio de este itinerario fue para todos, una experiencia de Iglesia en camino. Ya desde la Asamblea del pasado mes de mayo, pero aún más desde el comienzo del otoño, los Obispos – se subrayó – han comenzado juntos, en concordia, es decir, compartiendo el corazón, en una especie de sinfonía que, en la diversidad de tonos e instrumentos, está creando una hermosa armonía. Muchos agentes pastorales están comprendiendo la importancia de este acontecimiento sinodal. Es posible que surjan perplejidades, pero son útiles y necesarias para avanzar de la mejor manera posible y mantener la guardia alta en la calidad del Camino sinodal. En el momento de la reflexión para el inicio del Camino sinodal, el pasado 9 de octubre, Papa Francisco – recordando las palabras de Padre Congar – pidió “no otra Iglesia, sino una Iglesia diferente”. Y este es el desafío: una Iglesia más evangélica, mejor injertada en la vida de las personas.
 
Al lado de los más débiles
Encontró grande resonancia en la Asamblea la invitación del Cardenal Presidente para realizar un esfuerzo ulterior para contener la propagación del virus COVID-19. También se expresó plena sintonía con respecto a la preocupación por el continuo verificarse de “prepotencias y abusos contra la persona humana”. El inaceptable drama de los migrantes en las rutas marítimas y terrestres, a las puertas de Europa y en las fronteras entre Estados, sacude las conciencias y exige una respuesta inspirada en los cuatro verbos indicados por Papa Francisco: acoger, proteger, promover e integrar. Cuidar a los últimos es la única manera de construir un mundo de paz y bienestar común. Para la Iglesia en Italia – se dijo – estar al lado de los más débiles es una opción que se renueva cada día en la verdad y en la caridad. En este sentido, se expresa profunda cercanía y participación hacia quienes se encuentran en condiciones de fragilidad, recordando que la sacralidad de cada vida humana no disminuye incluso cuando la enfermedad y el sufrimiento parecen comprometer su valor. Tener compasión de un enfermo significa sostenerlo con terapias adecuadas y con afecto, devolviéndole la esperanza en Cristo médico, que cura y salva. Por este motivo, el Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana vuelve a pedir que se aplique, de manera uniforme y amplia, la ley sobre los cuidados paliativos y la terapia del dolor, técnicas capaces de devolver la dignidad a la vida de los enfermos, incluso a los enfermos incurables o a los que parecen haber perdido el sentido de estar en el mundo.
La Asamblea también recibió una actualización por parte del Presidente del Servicio Nacional de la Protección de los Menores de Edad, S.E. Mons. Lorenzo Ghizzoni, Arzobispo de Rávena-Cervia, sobre las iniciativas y estructuras puestas en marcha hasta ahora para combatir la llaga de los abusos a menores de edad y a personas vulnerables, dentro y fuera de la Iglesia, luego de la emanación de las Líneas Guía en junio de 2019. Estas, sin duda han marcado un punto de inflexión en el tipo de enfoque de este gravísimo fenómeno. Prueba de ello es la atención educativa que se realiza en las comunidades eclesiales (seminarios, institutos de formación, parroquias, oratorios, centros de asesoramiento, asociaciones, movimientos, etc.) para educar a las relaciones y a la madures afectiva y sexual. La creación de una red de Personas de Contacto en los Servicios de Protección de Menores de edad en todas las diócesis italianas y de numerosos Centros de Escucha para acoger señalaciones y denuncias; la publicación de tres Subsidios para formar a los agentes pastorales y adoptar medidas para combatir los riesgos y hacer más seguros los ambientes; la promoción de numerosos encuentros de información y formación para el clero y los religiosos, para los catequistas y los educadores laicos, para los entrenadores y los operadores de la Cáritas; la celebración de la Jornada nacional de oración del 18 de noviembre, fecha elegida por Europa para combatir el fenómeno y sostener a las víctimas. Se adoptarán nuevas medidas en este sentido para aplicar y reforzar las acciones de protección de los menores de edad y las personas vulnerables. La Iglesia, reiteraron los Obispos, quiere estar siempre al lado de las víctimas, de todas las víctimas, a quienes quiere seguir ofreciendo escucha, apoyo y cercanía, sin olvidar nunca el sufrimiento que han vivido.
 
Varios
Otras comunicaciones se refirieron a la reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico, que entrará en vigor el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción; la adaptación de las Directivas y de las normas para los seminarios de la CEI a la luz de la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, de la cual habrá nuevas actualizaciones; los frutos de la 49ª Semana Social, realizada en Taranto desde el 21 al 24 de octubre de 2021; el servicio del Sovvenire, el 50º aniversario de Caritas Italiana y el centenario de la Universidad Católica del Sacro Cuore (Sagrado Corazón). También se dedicó información a la aplicación del Motu Proprio Spiritus Domini, con el que Papa Francisco establece que los ministerios del Lector y del Acólito estén abiertos también a las mujeres, y el Motu Proprio Antiquum Ministerium, con el cual se instituye el ministerio del Catequista. Para proceder a su institución es necesario esperar, como ya se expresó en la Asamblea General de mayo, las indicaciones de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que deberá publicar el nuevo rito para la institución del ministerio laico del catequista y, posteriormente, los cambios en el rito para la institución de acólitos y lectores. Junto con la publicación de estos documentos, la continuación del trabajo de reflexión y discernimiento por parte de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, el Anuncio y la Catequesis y de la Comisión Episcopal para la Liturgia será precioso para responder adecuadamente a las solicitudes contenidas en las Cartas Apostólicas, a la luz de los criterios aportados por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Por esta razón, es necesario esperar, para que cada acción local se ubique en el surco de este camino.
 
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El Consejo Permanente, reunido al margen de la asamblea, aprobó el mensaje de la Comisión Episcopal para el Ecumenismo y el Diálogo para la 33ª Jornada de profundización y desarrollo del diálogo entre católicos y judíos (17 de enero de 2022), con el título “Realizaré mi promesa” (Jer 29,10); reconoció a nivel nacional la Asociación Italiana de Profesores de Historia de la Iglesia como asociación privada de fieles, aprobando sus estatutos; recibió una actualización de los trabajos sucesivos a la publicación de las tres Instrucciones de la Congregación para la Educación Católica sobre la afiliación, agregación e incorporación de los Institutos de estudios superiores (8 de diciembre de 2020). Por último, realizó una serie de nombramientos.
 
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En la reunión del 22 de noviembre de 2021, la Presidencia nombró:

  • Delegado CEI para los Congresos Eucarísticos Internacionales: S.E.R. Mons. Gianmarco BUSCA, Obispo de Mantua, Presidente de la Comisión Episcopal para la Liturgia.

 
 
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El Consejo Episcopal Permanente, reunido el 24 de noviembre de 2021, realizó los siguientes nombramientos:

  • Miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, el Anuncio y la Catequesis: S.E.R. Mons. Giovanni INTINI, Obispo de Tricarico;
  • Miembro de la Comisión Episcopal para el Clero y la Vida Consagrada: S.E.R. Mons. Piero DELBOSCO, Obispo de Cuneo y Fossano;
  • Director de Caritas Italiana: Padre Marco PAGNIELLO (Pescara – Penne);
  • Asistente General de la Asociación Italiana Guías y Scouts de Europa Católicos (AIGSEC): Padre Zbigniew Szczepan FORMELLA, SDB;
  • Consultor Eclesiástico Nacional de la Unión Católica de la Prensa Italiana (UCSI): Padre Giuseppe RIGGIO, SJ.

 
Roma, 25 de noviembre de 2021

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